Acariciando el cielo

Una proeza, un sueño cumplido. Un mural de 26 metros de alto con más de 250 metros de cable. Entre la lluvia y los fallos técnicos, entre fantasmas e imposibilidades, lo logramos. Subimos bien alto. Y todos los días, de 19 a 21hs, se enciende el mural más brillante del mundo. Gracias a los organizadores, los que soportaron el miedo a las alturas y los 6 electricistas.

 

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